Ya tengo más de 30 años… ¿ y ahora qué?

Crecer. Ese verbo corto. ¿Pero qué significa? ¿Creer en el ser? En algún momento de nuestras vidas aceptamos la creencia de que TENER y HACER era lo más importante de nuestra vida. Y tal vez sin mucha consciencia nos pusimos en piloto automático con la idea de que “debíamos de” hacer, hacer y hacer hasta llegar a tener todo lo que soñábamos. Soñábamos con una casa grande con pileta, tal vez una familia, un auto, muchos viajes y riqueza. Tal vez lo sueños, al igual que un software, necesiten una actualización. Un “update” acorde a la etapa de la vida en la que nos encontramos hoy. ¿Pero y qué soñábamos cuando éramos niños?

El niño y la niña que hay en ti

Cuando éramos niños todo parecía posible, un palo se convertía en espada y una sábana en vestido. Podíamos hacer el ridículo sin problema y hasta decíamos lo que pensábamos sin preocuparnos “por el qué dirán”. Pero hubo un momento, no sé si recuerdas con exactitud cuál fue, en el que internalizaste que tenías que encajar, que tenías que hacer lo que la sociedad esperaba o incluso los mandatos familiares se apoderaron de tu camino, y ahí sí, que tu niñito interno comenzó a hacer pataletas. ¿Lo sueles escuchar… o lo ignoras?

La adultez subjetiva

Solía parecerme que crecer consistía en estar seria, hablar con propiedad y ser correcta. ¡Hasta un día lo intenté!… pero me resultó por demás aburrido. Jugar siempre me divirtió, hoy en día juego a las cartas, juego con las palabras y hasta juego a ser cantante con un equipo de karaoke. Pero lo que más me molesta de crecer es tener que trabajar para poder subsistir. ¿Acaso el trabajo no cuesta trabajo? Dicen por ahí que cuando trabajas de lo que te apasiona, no sientes que estás trabajando.

Pero… ¿y si no sé cuál es mi pasión? ¿O si sé, pero creo que no pueden pagarme por ella? Tal vez haya llegado la hora de centrarme en el SER, para poder hacer y tener desde un propósito. Dudo que la adultez consista en alcanzar ese estado económico de “millonario”, siendo que veo personas adineradas y poco felices. ¿Qué es la felicidad para ti? Recalculando…

En busca de la felicidad

Ser feliz, creo, debe ser nuestro primer propósito. Tomar la vida como un juego, con infinitas posibilidades en donde cada uno mueve sus piezas según su mejor comprensión del juego. En todo juego hay reglas, y en este juego la regla es que jugaremos hasta que nuestro cuerpo deje de latir. Fin…THE END….¿Cómo no entregarnos entonces al juego de la vida si es nuestra felicidad la que está en juego? Cada decisión, cada jugada nos hace sentir que “todo pasa por una razón”, y aunque a veces sintamos insatisfacción con los resultados que obtenemos, vamos aprendiendo algunas de las leyes de causa y efecto, que rigen este juego infinito: lo que doy, me vuelve; el afuera es un reflejo de lo que llevo adentro.

El lobo interior

Nuestra mente parece funcionar 24×7, no tiene descanso, hasta cuando dormimos, soñamos. Parece un lobo feroz que quiere por momentos devorar nuestra energía y nos deja exhaustos sufriendo por cosas que simplemente ni ocurrieron ni ocurrirán. Y qué pasaría si nos hacemos amigos de ese animal interno, porque amordazarlo nos traería peores consecuencias, pero tenerlo de nuestro lado nos permitirá domesticarlo para salir a jugar con él por el bosque. No ya con miedo de que salga el lobo, sino con la certeza de que jugaremos con el lobo sin que nos coma.